Este proyecto abordó el desafío de crear una llanta ultraligera capaz de soportar las cargas dinámicas y la abrasión severa del ciclismo de montaña de alta competición, sin comprometer la respuesta de conducción.
Las llantas tradicionales de aleación presentaban fatiga prematura en las soldaduras bajo impacto repetitivo, mientras que las de carbono puro carecían de la resistencia a la abrasión lateral necesaria para rocas y raíces.
Análisis de Falla: Estudio de microfracturas en llantas retiradas mediante tomografía computarizada para identificar puntos críticos de tensión.
Selección Híbrida: Desarrollo de un compuesto de fibra de carbono y polímero reforzado con nanocerámica para la estructura principal, fusionado con un anillo de borde de aleación de magnesio.
Prototipado y Prueba: Fabricación de 15 prototipos sometidos a más de 500.000 ciclos de carga en banco de pruebas simulando descensos técnicos.
El proyecto validó la viabilidad de los materiales compuestos híbridos para aplicaciones de alto estrés mecánico, estableciendo un nuevo estándar para el componente.